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Pezón invertido y cáncer de mama: cuándo evaluarlo

Un pezón invertido y cáncer de mama no son sinónimos. Muchas mujeres han tenido uno o ambos pezones hacia adentro desde siempre y no tienen una enfermedad maligna. Sin embargo, cuando la retracción aparece recientemente, afecta un solo lado o se acompaña de otros cambios en la mama, merece una valoración especializada sin demoras.

La diferencia está en la historia clínica, la exploración física y los estudios de imagen. En una consulta de cirugía de mama, el objetivo no es alarmar, sino determinar con precisión por qué ocurrió el cambio y definir el siguiente paso con claridad.

¿Qué es un pezón invertido?

Se habla de pezón invertido cuando el pezón se encuentra dirigido hacia adentro en lugar de sobresalir. Puede ser una característica anatómica presente desde el desarrollo de la mama o aparecer más adelante en la vida. Algunas mujeres pueden exteriorizarlo con el frío, la estimulación o una ligera presión; en otras, permanece retraído.

La inversión congénita suele ser bilateral, estable y conocida desde hace años. Por sí sola, especialmente si no hay cambios recientes ni otros síntomas, no indica cáncer de mama. Aun así, cada mujer merece una evaluación individual cuando tiene dudas, antecedentes familiares relevantes o cambios en sus estudios de imagen.

Lo que requiere mayor atención es la inversión adquirida: un pezón que antes era normal y comienza a hundirse, retraerse o desviarse. En ese escenario, no conviene atribuirlo automáticamente al envejecimiento, a cambios hormonales o a la lactancia sin una revisión médica.

Pezón invertido y cáncer de mama: qué relación existe

Algunos tumores mamarios pueden generar fibrosis, inflamación o tracción de los conductos y tejidos detrás del pezón. Esa tracción puede hacer que el pezón se retraiga hacia adentro o cambie de dirección. Es un signo que puede estar relacionado con cáncer de mama, pero no permite establecer un diagnóstico por sí mismo.

También existen causas benignas frecuentes. La ectasia ductal, que es la dilatación e inflamación de los conductos mamarios, puede producir retracción y secreción. Una infección, un absceso, una cicatriz posterior a cirugía o trauma, y ciertos procesos inflamatorios pueden modificar la forma del pezón. El tratamiento depende de la causa, por lo que intentar corregir el pezón con dispositivos o procedimientos estéticos antes de una evaluación puede retrasar un diagnóstico necesario.

La pregunta clínica no es solamente si el pezón está invertido. También importa cuándo apareció, si ocurre en una sola mama, si es progresivo y qué otros hallazgos están presentes. Un cambio nuevo en una paciente de 45 años, por ejemplo, se estudia de forma distinta a una inversión bilateral presente desde la adolescencia.

Señales que justifican una consulta prioritaria

La retracción reciente de un solo pezón debe revisarse, en especial si se acompaña de una masa palpable, engrosamiento localizado o cambios de textura en la piel. También es recomendable consultar si hay secreción espontánea, sobre todo si es transparente, sanguinolenta o aparece por un solo conducto.

La piel con aspecto de "cáscara de naranja", enrojecimiento persistente, descamación o una lesión tipo eczema en el pezón o la areola requieren valoración. En algunos casos, estos cambios pueden relacionarse con enfermedad de Paget del pezón, una condición poco frecuente que necesita diagnóstico preciso.

El dolor mamario aislado rara vez es el único signo de cáncer, pero no debe ignorarse si es focal, persistente o se asocia con alguno de los cambios anteriores. Lo mismo aplica para ganglios aumentados de tamaño en la axila o arriba de la clavícula.

No todos estos síntomas significan malignidad. Pero esperar a que desaparezcan por sí solos puede prolongar la incertidumbre. Una consulta oportuna permite distinguir entre una causa benigna tratable y una lesión que necesita atención oncológica.

Cómo se estudia un pezón que se retrae

La evaluación comienza con una conversación detallada. El especialista preguntará desde cuándo nota el cambio, si existe dolor, secreción, antecedentes de embarazos, lactancia, infecciones, cirugías previas, uso de medicamentos y antecedentes personales o familiares de cáncer de mama u ovario.

Después se realiza una exploración de ambas mamas, pezones, areolas y regiones ganglionares. Se evalúa si el pezón puede exteriorizarse, si hay una masa detrás de la areola, alteraciones de la piel o secreción. Esta parte de la consulta ofrece información valiosa, aunque no reemplaza los estudios de imagen cuando están indicados.

Según la edad, los síntomas y los hallazgos, el estudio puede incluir mamografía diagnóstica y ultrasonido mamario dirigido. La mamografía permite identificar distorsiones, calcificaciones o masas que no siempre se palpan. El ultrasonido ayuda a valorar el tejido detrás del pezón y a diferenciar lesiones sólidas de quistes u otras alteraciones benignas.

En casos seleccionados, la resonancia magnética de mama aporta información adicional, especialmente cuando los estudios iniciales no explican un cambio clínico relevante o cuando existe alto riesgo. No es un estudio necesario para todas las pacientes; se indica cuando puede cambiar una decisión diagnóstica o quirúrgica.

Si se identifica una lesión sospechosa, el paso habitual es una biopsia con aguja guiada por imagen. La biopsia no disemina el cáncer y permite conocer el diagnóstico antes de planear cualquier cirugía. Saber con exactitud qué tipo de lesión existe evita tratamientos innecesarios y permite diseñar una estrategia personalizada.

Si el diagnóstico confirma cáncer de mama

Una retracción del pezón no define por sí sola el estadio ni el tratamiento. El plan depende del tamaño y ubicación del tumor, los ganglios, el tipo de cáncer, sus receptores hormonales, la expresión de HER2 y las preferencias de cada paciente.

En algunos casos es posible realizar cirugía conservadora de mama, retirando el tumor con márgenes adecuados y preservando la mayor parte de la mama. En otros, por la extensión de la enfermedad, la relación con el complejo pezón-areola o factores genéticos, puede recomendarse una mastectomía. Cuando se requiere, la reconstrucción inmediata puede considerarse durante la misma operación para cuidar tanto la seguridad oncológica como la imagen corporal.

La preservación del pezón depende de que sea oncológicamente segura. No debe prometerse ni descartarse sin revisar las imágenes, la biopsia y la anatomía de cada caso. Una conversación honesta sobre alternativas, cicatrices, sensibilidad, reconstrucción y tratamientos complementarios ayuda a tomar decisiones con mayor tranquilidad.

La cirugía puede acompañarse de evaluación del ganglio centinela, quimioterapia, terapia endocrina, tratamiento dirigido, inmunoterapia o radioterapia. El orden de estos tratamientos también varía. Algunas pacientes reciben tratamiento sistémico antes de la cirugía para reducir el tumor y valorar la respuesta; otras se operan primero.

Cuándo buscar atención y qué llevar a la consulta

Solicite una valoración si nota una inversión nueva, un cambio progresivo o cualquier síntoma asociado. Si ya cuenta con mamografías, ultrasonidos, resonancias o resultados de biopsia, llévelos completos, incluyendo las imágenes cuando estén disponibles. Comparar estudios actuales con anteriores puede ser determinante.

Evite manipular el pezón de forma repetida para intentar sacarlo hacia afuera, ya que puede irritar la piel o provocar secreción. Tampoco inicie antibióticos, cremas o remedios caseros sin indicación médica si existe una lesión persistente, secreción o inflamación.

En la consulta, es razonable preguntar cuál es la causa más probable, qué estudio se recomienda, si necesita biopsia y en qué plazo deben realizarse los siguientes pasos. La atención especializada en patología mamaria combina una evaluación meticulosa con explicaciones comprensibles, porque la certeza diagnóstica también forma parte del cuidado.

Un cambio en el pezón puede ser benigno, pero merece ser escuchado. Buscar una evaluación experta le permite reemplazar la preocupación por un plan claro, seguro y acorde con sus necesidades.

 
 
 

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